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martes, 24 de mayo de 2011

Vídeos sobre el arte barroco

Líneas generales del arte barroco


Arte barroco español
Arte barroco internacional
Arquitectura barroca

miércoles, 18 de mayo de 2011

Comentario de Los Fusilamientos del 3 de Mayo, de Goya · Arte prerromántico español

"Los Fusilamientos del 3 de Mayo"
Obra pictórica perteneciente al arte prerromántico de los primeros años del siglo XIX, y al arte español. Obra del pintor español Francisco de Goya, que representa los fusilamientos de los franceses a los ciudadanos madrileños que lucharon contra la ocupación napoleónica de España en la Guerra de la Independencia en 1808.

Esta obra es un inicio del romanticismo, una obra maestra del arte español. Las características más destacables son el simbolismo de la luz (luego lo explico) la cual es producida por un foco artificial. Además, podemos ver que los personajes no son famosos, sino que son una masa anónima. El dramatismo también es crucial, se pretende resaltar la valentía y coraje de los españoles, la teatralidad será importante en los gestos y los rostros. El patetismo es importante en alguna de las figuras que ahora comentaré.

Los detalles que podemos observar son los siguientes:
-Los soldados franceses se encuentran de espaldas al espectador, y la superposición de unos sobre otros crea aún más profundidad en esta parte de la obra. Como decía, la luz es simbólica y es positiva para las zonas que alumbra, y representa la perversión de quienes ensombrece, los franceses por tanto se encuentran en la sombra. éstos son una masa anónima que está a punto de ejecutar a los españoles que tienen en frente, cada uno tiene un trato individualizado y su disposición  de piernas refleja realismo y movimiento.
-Los españoles se dividen en dos, los muertos y los vivos. Los que ya han sido fusilados están en el suelo entre un charco de sangre, en ellos se observa un patetismo por este motivos, el escorzo en ellos es importante al encontrarse tumbados. En ellos el realismo es importante, la sangre en sus rostros incrementa el dramatismo y la crudeza de la imagen. Casualidad o no, uno de los muertos tiene los brazos abiertos del mismo modo que el madrileño vivo protagonista de la escena.  Los vivos presentan unos rostros muy expresivos, con un dramatismo terrible que nos reporta una sensación de dolor y de condena a los fusiladores. Unos se tapan el rostro por el miedo, otros se arrodillan y esconden, pero hay tres personajes a la vanguardia, un cura, cuyas telas son tratadas con pinceladas sueltas, un madrileño que presenta en su rostro una gran expresividad, mira a los franceses con desprecio y desafiándoles con los ojos muy abiertos, apretando las facciones del rostro y levantando las cejas, éste y el siguiente personaje en comentar son símbolo de la lucha de España contra los franceses y las ganas de lucha, porque van a luchar hasta el final. El siguiente personaje es el protagonista más destacado de la imagen, es el hombre que está de rodillas y con los brazos abiertos, enseñando las manos a los franceses, para presentarse como un rebelde al que no van a dominar. este hombre espera el disparo con valentía, como diciendo "dispárame ya y acaba con esto". Los colores en este personaje no presentan gran variedad, son bastante planos (blanco y amarillo), donde se puede observar que predomina el color sobre el dibujo, y que la luz impacta en él de manera más directa, los colores claros en este personajes resaltan aún más la claridad en él y su protagonismo en al obra.
-Por último, el paisaje, en el que se ve un suelo con tonos terrosos y con un desarrollo de las claridades y oscuridades según impacta sobre ésto la luz del foco. La colina detrás de los españoles tiene unos colores variados, todos cálidos pero abocetados, mezclando verdes, rojos, amarillos, colores terrosos... ésto es un inicio del impresionismo, débil, pero un inicio. y por último, al fondo vemos un castillo del que se ve la silueta en tonos grises y blancos agrisados. El cielo es negro, dado que la escena se representa de noche, en la parte superior se observan algunas leves nubes grisáceas.

lunes, 16 de mayo de 2011

Comentario de El Coloso, de Goya · Arte romántico

"El coloso"
Obra pictórica de óleo sobre lienzo, que pertenece al arte español de principios del siglo XIX y al arte romántico principalmente. Obra de Goya, que representa las crueldades de la Guerra de la Independencia, representando dicho enfrentamiento bélico.

Los rasgos característicos que podemos observar son el uso de pinceladas sueltas que generan una imagen fantástica y homogénea. Además es predominante el uso del tenebrismo y de el uso predominante del color sobre el dibujo.

En la imagen podemos observar varios apartados:
La parte inferior en la que se sitúan gentes y bestias que huyen en distintas direcciones. Es ésta una parte de la composición caótico, se observan caballos que huyen en una dirección, carabanas que huyen en otro. Las personas que aparecen están pintadas con un toque de color, incluso algunos no son más que siluetas con proporciones humanas. No se observan rostros en las personas, pero si se pueden interpretar sus gestos, que son de angustia, de miedo. Las figuras en esta parte de la obra aportan un gran dinamismo a la composición, generando movimiento con los gestos y las posiciones de sus cuerpos. se ven personas que incluso se caen de los caballos a causa del movimiento y del caos.
En esta parte de la composición se puede ver el paisaje, pero no es colorido, es tenebrista, simplemente se expone una silueta con montes o árboles, éste detalle aporta profundidad a la obra y perspectiva.

En la parte profunda de la imagen, en la parte superior, podemos ver al coloso en cuestión, del cual solo vemos su cuerpo a partir de la cadera. Esta cadera está invadida por nubes, las cuales esconden esta parte del cuerpo, la cual solo se ve en algunas zonas y por la silueta que genera. El coloso se encuentra de espaldas, lo cual aporta profundidad a la imagen, y la luz impacta sobre su torso, dejando la espalda entre sombras. El tenebrismo que podemos observar es muy intenso, dibujando las formas del coloso confundiéndolas con el fondo negro. El coloso se encuentra con las manos unidas y mirando  las mismas. El color es abocetado sobre la tela y con colores en una amplia gama de cálidos rojizos, naranjas en distintas tonalidades. Las sombras generan zonas de luz intensa y otras zonas de sombra, ésto se puede ver con mayor intensidad en las nubes que rodean su cintura, generando en ellas formas esponjosas y aportan dinamismos y movimiento.

domingo, 15 de mayo de 2011

Comentario de Chronos devorando a un hijo, de Goya · Arte romántico español

"Chronos devorando a un hijo"
Obra pictórica de óleo sobre revoco, transladado a lienzo, perteneciente a los primeros años del siglo XIX, al arte romántico español. Obra del gran pintor español Francisco de Goya, que pertenece al grupo de "Obras Negras" de este artista. Es una composición de temática mitológica que recrea el momento en que el Dios/Titán Chronos devora a sus hijos, los cuales, según la tradición mitológica, le iban a remplazar en su cargo, y éste, para evitar que se regeneraran, se los comió, pero uno se salvó, y de hecho, le destrona.

Las características generales que vemos son el inicio del expresionismo, la aparición de un tenebrismo de influencia barroca, el análisis psicológico de los personajes y la intención de conmover al espectador por dentro.

La figura del Dios Chronos es alargada, que acrecienta aún más la delgadez con la que se le representa, con unas extremidades muy alargadas, irreales, que aportan mayor impresión. El cuerpo es huesudo, y sos brazos presentan zonas como en el antebrazo con la piel despegada del brazo, tirante, que aumenta esa extrema delgadez. Entre sus manos sujeta con fuerza y crueldad a su hijo, dando la sensación de que le va a partir por la mitad con sus propias manos. Al hijo le falta la cabeza, y la escena se vuelve muy sangrienta al destacar la sangre que le sale del cuello y de la muñeca, que le recorre todo el brazo izquierdo. Los hombros son extremadamente amplios, grandes y separados de la cabeza.
Hasta aquí, la luz dibuja las formas sinuosas de los personaje, y resaltan zonas de sombra que se entremezclan con el fondo, y otras zonas donde la luz impacta con mayor medida. Los colores son ocres, rojizos, que remarcan más la irrealidad y el expresionismo.
Por último, dejo para el final ele elemento más destacado, el rostro de Chronos, un rostro loco, desquiciado, que tiene unos ojos muy expresivos, que salen de sus cuencas, las cejas subidas aumentan el tamaño de los ojos y esa sensación de que el personaje está dequiciado. La boca es extemadamente grande, y se introduce el brazo de su hijo para comérselo. Este detalle genera aún más desquiciamiento, expresividad y mueve por dentro aún más al espectador. La marcas de arrugas en el rostro son de una gran calidad. El pelo blanco le da dinamismo a la obra y ofrece una gran calidad con una gama de blancos y ocres.

El color, como hemos visto, juega un papel fundamental en la obra generando zonas de luz con ocres, blancos y rojos en la sangre. La obra ofrece unos trazos pintados con violencia, con la inexistencia de una uniformidad de colores y tonalidades en las pieles. En esta pintura predomina la línea o dibujo sobre el color en ciertas zonas como en las manos de Chronos sobre el cuerpo de su hijo, pero sin embargo, predomina el color sobre el dibujo en la pierna derecha y en el pelo del Titán, así como en su hombro izquierdo, donde el fondo se confunde con la figura.

Comentario de Finis Gloriae Mundi, de Juan Valdés Leal · Arte barroco español

"Finis Gloriae Mundi"
Obra pictórica de óleo sobre lienzo, realizada en la segunda mitad del siglo XVII y pertenece al arte barroco español. Obra de Juan Valdés Leal que hace referencia a una alegoría, a la idea de que la muerte está por encima de todo y que al final de los tiempos todos somos juzgados por igual por el Cristo nuestro Señor.

Las características generales son el sentido lúdico de la obra. En cuanto a la obra en sí, es un cuadro de tendencia tenebrista, influido por el arte barroco internacional. Una obra con unas luces que destacan las zonas a las que se pretende dar importancia. La tónica general es la de la comparación de la riqueza con detalles de podredumbre y desgaste.

En la obra podemos diferenciar varios apartados:

Primero, en la parte inferior vemos dos tumbas abiertas en las cuales reposan los restos mortales de un Papa y de un miembro de la nobleza militar (como decía, nadie se salva del Juicio Final). En ambas figuras se ven claramente los escorzos, dado que su posición de tumbados, crea esta motivo. Las telas son tratadas con pliegues dinámicos que crean sombras y contrastes de claroscuros. La figuras muestran el paso del tiempo tras la muerte, son huesos se muestran sin miedo representando que todos por dentro, al final somos iguales, y lo único que nos diferencia es nuestro exterior, las ropas en esta obra. En las ropas del Papa vemos que se encuentran sucias, roídas y se ven diferentes gamas de blancos y grises, aquí Leal muestra su maestría en este ámbito. El Papa sujeta el bastón papal típico, es interesante observar los pies de este Papa, cuyo calzado se encuentra roto y se ven los dedos desnudos del muerto. La caja en la que se encuentra, está con las tapas de madera al descubierto, y la tela que antes estaba cosida, está ahora suelta, ésto aumenta ese paso el tiempo, ese clima de antigüedad que el pintor quiere darle a la obra. Mientras el Papa se encuentra tumbado con la cabeza a la izquierda y los pies a la derecha, la otra figura muerta se encuentra en posición contraria, y además, los pies de éste no se ven, pero su la disposición de este personaje pone los el cuerpo girado un poco hacia el fondo de la estancia. En la parte más baja de la imagen vemos una banda en la que se lee el título de la obra "Finis Gloriae Mundi" ("El fin de las glorias mundanas").

Segundo, en el fondo de la imagen entre las tinieblas podemos ver calaveras, huesos, restos de fallecidos, que hacen referencia al tema principal de la obra comentado al comienzo de estas líneas. Además, se puede ver a una lechuza a la izquierda de la obra.

Tercero, la visión de la mano de Cristo sujetando delicadamente una balanza. Se diferencia que es Cristo porque en Él se perciben las llagas de la Pasión (sangre causada por el clavo de La Cruz en la palma de la mano. En el brazo derecho. La figura de Cristo se abre paso entre nubes, y aporta luz a la imagen, todo esto hace entender que representa a la divinidad. Los tonos son ocres y rojizos, y la túnica que se puede ver de Cristo es roja (recordemos la obra "El Expolio", que la túnica era roja. Este detalle responde a la tradición cristiana). No es casual que Cristo se sitúe en la parte más alta de la imagen, ésto va en la línea de la tradición católica y de la imaginería de esta fe, que remarca la jerarquía social, poniendo a Cristo en lo más alto.

Cuarto, la balanza sujetada por Cristo, es una balanza que se encuentra en equilibrio entre los dos platos. Debajo de cada plato aparecen las palabras "Nimas" (están los símbolos de los pecados capitales) y "Nimenos" (están algunos elementos ligados a la virtud, la oración y la devoción), puesto correctamente "Ni más ni menos", es una frase hecha española que significa "en su justa medida", es decir, que la balanza es justa, y que por lo tanto, Cristo hace un juicio justo sobre los hombres. La simbología es muy potente en la obra entera, pero en estas balanzas lo es aún más. En la alanza de la derecha vemos resaltadas las siglas JHS con la Cruz coronándolas (las siglas significan "Jesus Hominum Salvator", en español "Jesús el Salvador de los hombres").

La luz entra en la estancia por una ventana a la izquierda de la imagen y por la apertura de los cielos en la parte superior. La líneas que podemos destacar son las diagonales de los cuerpos muertos que forman una "V" abierta. Las líneas verticales son las creadas por la pared de la izquierda que se ve impactada por la luz de la ventana, y las cuerdas de la balanza. Pero en general es un cuadro bastante caótico en cuanto a la disposición de los cuerpos.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Comentario de Niños comiendo melón y uvas, de Murillo · Arte barroco español

"Niños comiendo melón y uvas"
Obra pictórica perteneciente al mediados del siglo XVII al arte barroco español. Obra de Murillo que representa una escena costumbrista de la picaresca española.

En la imagen observamos la vida de los barrios bajos de la época, la vida de los niños desarraigados que se debían buscar la vida por sí mismos.
Vemos detalles interesantes de las ropas roídas de los dos niños, unas expresiones de normalidad, no existen unos rostros o unas expresiones de dolor o sufrimiento, sino que los rostros muestran miradas pícaras de complicidad entre ambos personajes.
Analizando las figuras detalladamente encontramos unos pies descalzos, sucios y ennegrecidos. La posición de los cuerpos, sobre todo las piernas,  presentan malas posturas, retorsión de las figuras y escorzos, sobre todo en las piernas del niño de la izquierda que come las uvas. El detalle de las telas ennegrecidas y sucias hace crear sombras y diferentes tonalidades de los colores originales. Ambos muestran un aspecto desaliñado, pero no se mofa de ello, todo lo contrario. Son dos personajes anónimos, por lo que el autor simplemente quiere retratar una situación costumbrista como crítica social.
El fondo que observamos es el suelo, con restos de comida, y la cesta a la izquierda de la imagen, donde hay comida. Son por tanto, reminiscencias del bodegón y de naturalezas muertas. En la pared del fondo se ven negros terrosos, que aportan a la escena un mayor climax de crítica social.

Observamos que la luminosidad impacta directamente en los niños y en los elementos, como el cesto, que se quieren resaltar. El color trata de detallar los distintos rasgos de los detalles de la composición. La línea remarca bien los contornos y las distintas formas a resaltar.

Comentario de San Hugo en el refectorio de los Cartujos, de Zurbarán · Arte barroco español

"San Hugo en el refectorio de los Cartujos"
Obra pictórica del siglo XVII perteneciente al arte barroco. Obra del pintor español Francisco de Zurbarán que describe la escena en la que San Hugo va a visitar a los Cartujos en Cuaresma y les encuentra comiendo carne, lo cual estaba prohibido.

En la obra podemos observar varios detalles: Primero podemos ver cómo existe una pintura dentro de la obra en la pared del fondo, la cual aporta horizontalidad a la composición. Segundo, observamos a a 5 cartujos principales y otros dos que se salen en parte del marco de la imagen, un detalle muy barroco.  En estos vemos un dominio de las tonalidades del blanco, que portan luminosidad al cuadro. Los cartujos visten ropas oficiales de la época, y las capuchas ayudan a crear una verticalidad en la obra. Tercero, la mesa aporta horizontalidad, y he aquí los detalles más asombrosos de la obra, un bodegón de naturalezas muertas, donde encontramos jarrones bien detallados, y servilletas con pan sin probar y la carne en otros platos. La disposición de estos tres materiales se disponen de la misma manera (jarrón el fondo de la mesa, plato con carne a la izquierda del jarrón y algo retrasado respecto a éste, y el pan, como figuras más acercadas a las personas. Además, vemos algunos cubiertos. Las sombras que se generan con los objetos, así como los brillos, están tratados con maestría. Por último, vemos la escena principal, vemos a San Hugo (a la derecha) con su paje (a la izquierda). San Hugo se inclina y señala horrorizado el plato con la carne, lo cual centra la atención del espectador en el detalle ese. Su cuerpo, de perfil en un escorzo lateral, muestra a su mano señalando la carne, a un rostro de sorpresa, expresivo y realista, las telas juegan con las sombras y con los tonos de blancos y grises. San Hugo se inclina formando una diagonal. Observamos en él, que parte de su cuerpo sale del marco. La cacha aporta verticalidad. El paje se inclina también, y es el personaje que más resalta por su vestimenta, en tonos terrosos, típico de la época., en él, se observa una línea diagonal por esta inclinación. El paje también se muestra sorprendido, y abre la boca, remarcando esta sensación así como la expresividad.

Observamos una obra muy luminosa, en contraposición con el tenebrismo internacional, Vemos una luminosidad tal, que se hace una escena demasiado pulcra.

domingo, 8 de mayo de 2011

Comentario de Las Meninas, de Velázquez · Arte barroco español

"La Meninas"
Obra pictórica perteneciente al barroco español de mediados del siglo XVII. Obra de Velázquez, considerada como una de las obras más importantes del arte español por su calidad técnica impecable.

En la imagen se ve cómo el pintor autorretratado está pintando en su estudio a los reyes de España, y la Infanta Margarita también les observa rodeada de miembros de la Corte Española. La obra está caracterizada por un gran realismo, por la captación de un instante en al vida de la Corte Española, por la influencia del tenebrismo, por el estudio de calidades, por introducir obras de arte dentro de otras, por el estatismo general, por la profundidad, la perspectiva y por el simbolismo.

La obra tiene siete elementos a describir:

Primero, observamos un autorretrato de Velázquez en la parte izquierda de la imagen, éste se encuentra con su paleta frente a cuadro que está pintando apoyado sobre el caballete. Velázquez aparece entre penumbras y mira al espectador (los reyes posando). En este personajes podemos ver la influencia del tenebrismo de la pintura barroca internacional.
Segundo, vemos el primer trío de personajes, es la Infanta Margarita con dos de sus sirvientas. El perfil psicológico se capta fácilmente en el rostro de la Infanta, arrogante y distante pese a ser una niña, además, tiene una pose como si fuese una mujer adulta. El vestido que lleva es el típico de la Corte española de la época, y aquí hay un gran estudio de las calidades de las distintas telas del ropaje. Vemos también cómo ella está girada y mira al espectador. La gran variedad de tonalidades es espectacular. La dos sirvientas se arrodillan ante la Infanta, como simbolización del poder y el estatus de la Infanta frente a las otras dos. En ellas se observan sendos escorzos laterales, y los tocados están recreados con una gran técnica, con pinceladas sueltas. La luz impacta sobre esta parte de la obra.
Tercero, vemos el segundo trío de figuras a la derecha del cuadro. Vemos dos enanos y un perro. El enano más alto mira al infinito, y el otro al perro, con el cual juega. El perro es símbolo de fidelidad, en él se aprecian buenas calidades en su pelaje, y está retratado con un gran realismo. Los enanos eran utilizados por la Corte como divertimento, como se aprecia en la imagen sus rostros son deformes en al mayoría de los casos. Estos enanos están retratados con un gran realismo y con una gran dignificación.
Cuarto, en las sombras a la derecha de la imagen podemos ver a una monja charlando con un hombre. Ambos aparecen en penumbra al margen de la escena principal.
Quinto, al fondo de la estancia, observamos un espejo en el cual se refleja, atención, a los reyes que está pintando Velázquez. Ésto nos remite al cuadro del Matrimonio Arnolfini, que cuenta con el mismo detalle. En este espejo se ve al Rey, a la Reina y un cortinaje rojo en la parte superior derecha del espejo.
Sexto, al fondo de la habitación vemos la puerta abierta, que genera mayor profundidad, dejando ver unas escaleras de subida y al posadero vijilando al escena y mirando al espectador. La luz entra por al puerta.
Séptimo, el fondo que vemos en al imagen es de cuadros del propio pintor en su estudio. La paredes generan sensación de profundidad y perspectivas. Esta parte de la composición se encuentra en penumbras

La líneas del cuadro están equilibradas, no predominan ni líneas verticales, ni horizontales ni diagonales. se podría decir que es un cuadro de dimensiones internas proporcionadas.
La luz de la obra penetra en la estancia por un gran ventanal a la derecha de la imagen e impacta sobre las escenas que se quieren resaltar. Además, la luz entra por la puerta abierta del fondo.

domingo, 1 de mayo de 2011

Comentario de La Piedad, de Gregorio Fdez. ·Arte barroco español

"La Piedad"
Obra escultórica perteneciente al barroco español del siglo XVII. Obra de Gregorio Fernández que representa un tema religioso de culto cristiano. Hace referencia al momento en el que la Virgen sostiene a su hijo momentos posteriores a El Descendimiento"

Es esta obra es palpable el dramatismo de las figuras, la espiritualidad, la expresividad y la teatralidad de los rostros y de los gestos de las dos figuras. En las líneas podemos observar una gran diagonal en el cuerpo de Cristo, con una vertical en el de la Virgen y una línea horizontal en la base de la imagen, estas tres líneas generan un triángulo, con el que se enmarca la obra.

Los detalles escultóricos que observamos son el profundo acartonamiento del trato de la madera (material del que está hecho la obra), lo pliegues que se observan en las telas y en las rocas son angulosos y de un vago realismo, que contrasta con las dos figuras humanas. En Cristo podemos ver a un Cristo hombre, con las huellas de La Pasión en su cuerpo (clavos en manos y pies y lanza en el costado). En Cristo observamos un gran estudio anatómico con un notado realismo. El escultor, crea un cuerpo doliente, un cuerpo delgado y ya muerto, con una musculatura marcada, que no ruda. El rostro de Cristo denota muerte, con los párpados cerrados con la mandíbula sin vida, caída...
Se observa una conexión con la Virgen donde ésta sujeta a su hijo con la mano izquierda, la cual agarra con fuerza a Cristo (mano en tensión), aquí se observa u gran realismo y una gran teatralidad dramática, que acompaña a la de la composición. La Virgen se muestra con un rostro doliente, suplicante, dramático, sufriente. La expresión del rostro tiene unos ojos llorosos con el entrecejo arrugado y la boca abierta, lo cual añade más dramatismo a la obra. La mano derecha de la Virgen acompaña la súplica con su gesto.

En cuanto a la línea cromática, vemos que la Virgen conserva el tradicional rojo en el vestido y azul en el manto, al cual se añaden remates dorados. La luz actúa sobre la tela generando zonas de gran luminosidad y otras de gran oscuridad, gracias al juego de variedad de tonalidades cromáticas. En Cristo, el color genera las huellas de La Pasión, con u cuerpo amoratado, con rastros de la tortura que sufrió momentos previos a su muerte. Es un cuerpo sucio, sobre todo en los pies y en las rodillas, donde crea más sombras.

Comentario del Cristo de la Clemencia, de Martín Montañés · Arte barroco español

"Cristo de la Clemencia"
Obra escultórica perteneciente al arte barroco español del siglo XVII. Obra policromada de Martín Montañés que tiene una temática religiosa del culto cristiano. En la figura se narra uno de los momentos de Cristo en la Cruz.

Es esta obra podemos observar a un Cristo crucificado a cuatro clavos sobre ambos pies y ambas palmas de las manos, siguiendo la tradición católica. Vemos a un Cristo hombre.

En la disposición de las piernas vemos cómo la una se entrecruza con la otra creando juegos de luces y sobres entre ellas. El trato de la tela que le cubre la entrepierna es detallado, con numerosos juegos de pliegues que crean una textura rugosa y claroscuros que aportan realismo a la composición. El torso es escuálido, con una delgadez notable remarcándole las costillas con suavidad. Los brazos se encuentran en tensión, abiertos de par en par, y por el gesto y la disposición de las manos, vemos que éstas no sostienen el cuerpo, sino que se deja caer por el cansancio y el agotamiento. En el rostro vemos a un Cristo barbado (barba y pelo con rizos que crean movimiento), doliente, tratado con respeto, pero aportando mucho realismo a la imagen con cierta teatralidad en el conjunto. En su rostro vemos a un hombre con los ojos entreabiertos, mirando a la nada y con la boca entreabierta, que aporta aún más realismo, expresividad y sentimiento a la obra.

En cuanto al color, vemos en la obra una variedad cromática, exponiendo una amplia gama de tonalidades de colores, creando juegos de sombras, remarcando la musculatura, etc. Además, vemos el recorrido de la sangre en pies y manos por los clavos y en el rostro por la Corona de Espinas. Vemos también un cuerpo sucio por el polvo y el transcurso de La Pasión. En los paños podemos observar una amplia gama de rises que a veces se tornan amarillentos.

sábado, 30 de abril de 2011

Comentario de La rendición de Breda, de Velazquez · Arte barroco español

"La rendición de Breda"
Obra pictórica perteneciente al barroco español del siglo XVII. Obra del maestro español Velázquez que recrea la victoria española en la ciudad de Breda y la rendición de los mismos.

En la imagen se dividen dos zonas, por un lado a la izquierda los holandeses y a la derecha los españoles, y en el centro el acto principal de la rendición. La verticalidad en la imagen es clave, esta verticalidad la apoyan las líneas generadas por las lanzas que en su mayoría se encuentran rectas, solo algunas muestran inclinaciones, como la bandera blanquiazul. Se observa una diagonal por parte del general holandés al inclinarse. En las lanzas de los holandeses se muestra una mayor presencia de diagonales. Podemos obsevar que domina la línea sobre el color, dado que los distintos personajes no entremezclan sus contornos, al contrario, se diferencian claramente. La luz es clara y no hay presencia del tenebrismo.

En la parte holandesa vemos cómo uno de los soldados mira al espectador, introduciéndolo en la escena. Se observa en ellos el realismo y la expresión de derrota. Los personajes visten ropas de la época y se observa un juego de calidades en los dobleces de las telas que generan claroscuros. Son coloridos los ropajes, ésto se ve en el holandés que mira al espectador.
En el lado español se ve a un caballo moreno hispano en el que se observa un profundo escorzo, se encuentra de espaldas al espectador y remarca una gran profundidad en al composición. Los rostros son realistas y expresan  alegría sincera por la victoria. Entres los españoles se ve  lo que es un autorretrato del autor, el cual se muestra a la derecha de la imagen y mira al espectador. En este aspecto se observa una cierta simetría en la imagen. Los soldados visten la indumentaria de la época y se observa la calidad de los ropajes con distintas tonalidades de colores que generan claroscuros.
En la imagen central y principal se ve a los dirigentes de ambos ejércitos, en ellos el simbolismo de los objetos y de las posiciones es clave. El español lleva un báculo símbolo del poder, éste posa su mano sobre el hombro del holandés como símbolo de dominio sobre él (lenguaje corporal). Una banda rojiza rodea el cuerpo del dirigente militar, el cual aporta dinamismo a la composición y una línea curva serpenteante. El holandés se inclina rindiendo honores a los españoles, se ve cómo retrasa su pierna derecha y arrodilla la izquierda. Este personaje entrega al español unas llaves, otorgándole el dominio de Breda y rindiéndose a los españoles. El general mira al español desde abajo, mostrando Velazquez su inferioridad respecto al español.

El paisaje que se observa es difuso, descolorido a medida que se genera profundidad y se va alejando el fondo. Vemos aquí cómo el color domina a la línea y los elementos se entremezclan. Tenemos un cielo nebuloso y amenazante que se mezcla con el humo generado por las llamas de la batalla, que ascienden hacia el cielo, generando en ocasiones líneas curvas en diagonales. En el humo está bien tratado y se generan claroscuros y distintas tonalidades de negros y grises.

Comentario del martirio de San Bartolomé · Arte barroco español

"Martirio de San Bartolomé"
Obra pictórica barroca perteneciente al siglo XVII. Obra de José de Ribera que refleja el martirio de San Bartolomé.

La obra se caracteriza por el dominio de la luz, en contraposición con las obras tenebristas del barroco internacional de la época. La obra tiene protagonismo de líneas diagonales, de profundidad, de realismo y expresividad y de teatralidad. La imagen pretende causar sentimientos al espectador.

En la imagen se ven cuatro aspectos fundamentales.
Primero, la imagen de San Bartolomé, que está siendo colgado y atado en un tronco de madera. En él se ven las líneas diagonales y una incidencia de la luz clara. El realismo es claro en su figura, vemos a un hombre semidesnudo con rasgos de tortura, de suciedad y de hambre, vemos aun hombre esquelético donde se observan los claroscuros en brazos, rostro y cuello. Se pueden ver rasgos de la tensión en su cuerpo, con una marcada musculatura en los brazos y las piernas como rasgo de resistencia del santo. Vemos una expresividad y una emoción que pretenden causar sensaciones de  dolor al espectador.
Segundo, los verdugos, en los cuales se observan las diagonales, los profundos escorzos (personaje de rojo), los claroscuros en los cuerpos de los tres, la tensión y la marcada musculatura por el esfuerzo que tienen. Estos personajes generan un dinamismo y movimiento en al obra, y el trato del color sobre ellos remarcan el realismo y la tensión con zonas oscurecidas y zonas de luz, aquí es en el único momento donde se pueden ver las influencias del tenebrismo.
Tercero, los espectadores del momento, que se encuentran el fondo de la imagen agolpados, creando zonas de agobio en al composición. Son personajes realistas que muestran pobreza y una bajo estatus social. Observan la escena con susto y muestran una gran expresividad y realismo en sus rostros demacrados. Son personajes impersonales y cotidianos. Entre los personajes vemos a una mujer a la izquierda de la imagen que mira al espectador implicándole en al representación.
Cuarto, el fondo del cielo claro y con pocas nubes difusas y claras que aportan luz a la composición.

El palo en el que atan al santo aporta verticalidad a la imagen, al igual que las cuerdas que levantan al santo, en contraposición con las diagonales antes mencionadas. En la imagen domina el color sobre la línea, y los colores son ricos y variados, aportando diferentes tonalidades y juegos de sombra de calidad.

viernes, 22 de abril de 2011

Contraste entre el arte barroco español y el internacional

Barroco español - "La piedad" de Gregorio Fernández.

Hecha en madera policromada, de estilo barroco español se localiza en Valladolid.
La temática es religiosa cristiana.
Como decía, es una obra policromada con gran carga dramática y expresividad en los gestos, tiene una gran teatralidad.
En cuanto a la luz, juega con las sombras creadas por los colores oscuros en los lugares sombreados o sucios.
Como vemos, la Virgen mantiene sus colores: rojo para la túnica, azul para el manto, y en Cristo vemos que los clavos han sido clavados en los pies y en las palmas de las manos, y observamos también la herida de la lanza en su costado.
Gregorio domina bien el trabajo con los pliegues creando una textura lisa en los cuerpos y arrugada en las telas, aunque aquí están pulidas perfectamente.

Barroco internacional (italiano) "Apolo y Dafne" de Bernini

Hecha en mármol blanco, de estilo barroco italiano, se localiza en la Galería Borghese en Roma.
La temática es claramente mitológica, Apolo persigue a Dafne, y ésta se convierte en árbol de laurel.
Es una obra sin línea cromática más allá de la aportada por el color blanco del mármol.
Observamos detalles de cómo Dafne se va convirtiendo en árbol por sus miembros, y en su rostro vemos su sorpresa y su angustia.
La textura tiende hacia lo liso, Bernini trata el mármol y lo pule con minuciosidad.

Comentario de La lección de anatomía, de Rembrandt · Arte barroco

"La lección de anatomía"
Obra pictórica de óleo sobre lienzo perteneciente al arte barroco holandés de principios del siglo XVII en Holanda. Obra de Rembrandt cuyo género es el de retrato grupal, representando a una agrupación de estudiosos anatómicos de la época.

En la escena de clara tendencia tenebrista se observa a un maestro enseñando anatomía y a siete alumnos. La luz parece proceder de un foco de luz en el frente de la imagen a la izquierda de la misma. Por ella se dejan ver los personajes que aparecen en al escena.
En primer lugar encontramos al cadáver, el cual se sitúa en un claro escorzo, y se sitúa en posición yacente en decúbito supino. En este individuo se ve un gran estudio de la anatomía en un desnudo parcial. En su brazo izquierdo diferenciamos los tendones de dicho miembro en tensión sujetados por las pinzas del maestro. El maestro está dando la lección a sus alumnos, viste con telas negras que se confunden con el fondo tenebresco. Sujeta con unas pinzas en su brazo derecho los tendones del cadáver y mira a los alumnos. Vemos también cómo gesticula con su mano izquierda.
En los alumnos diferenciamos tres tipos: los que miran al cadáver apasionadamente, los cuales se abalanzan encima del mismo atendiendo a los detalles de la explicación del maestro creando un escorzo (estos son los tres alumnos en el centro de la imagen); los que miran al espectador, los cuales nos involucran en la escena y nos hacen partícipes de la acción (estos son dos, el segundo comenzando por la izquierda, que parece darse la vuelta y mirarnos disimuladamente, y el que está encorbado al fondo de la imagen sosteniendo un libro); y el resto, que uno mira al maestro (el primero empezando por la izquierda de perfil) y el otro mira al infinito (el más alto al fondo).

Todos los personajes visten con ropajes de la época, el realismo en sus rostros y gestos es primordial, así como su expresividad. No es una imagen muy dinámica, sino que retrata un instante de una clase normal de anatomía. Es como si el espectador se colase en la crasl irrumpiendo por casualidad en ella. En la obra prima el color sobre la línea y algunos personajes se entremezclan con el fondo tenebrista, como hemos visto.

jueves, 21 de abril de 2011

Comentario del Rapto de las hijas de Leucipo · Arte barroco

"Rapto de las hijas de Leucipo"
Obra pictórica de óleo sobre tabla de Rubens perteneciente al arte barroco flamenco del siglo XVII. Representa una escena mitológica.

En la imagen se ve a dos caballeros raptando a las dos hijas de Leucipo, las cuales se resisten, además se ve a un ángel detrás de uno de los dos caballos que se ven en la imagen. Domina en el cuadro la luz y las figuras se diferencia bien por la importancia de la línea. Tenemos una obra dramática en la que la teatralidad es básica a la hora de observar la posición de los cuerpos, los cuales se retuercen, se mueven... El color es claramente llamativo, Rubens utiliza colores muy vivos y que contrastan los unos con los otros.

En primer lugar vemos a las dos hijas de Leucipo, las cuales trazan dos triángulos (imagen inferior), se retuercen, se caen, crean líneas curvas y transversales dando un gran dinamismo a la obra y movimiento a sus gestos. éstas se encuentran desnudas, algo raro en el barroco, siendo la obra una excusa para pintar libremente el desnudo femenino. Podemos observar a unas mujeres realistas a la par que expresivas, Rubens pinta a unas mujeres corpulentas rompiendo así con el idealismo clásico. La mujer superior nos recuerda a la Alegoría de la noche, de Miguel Ángel en la capilla de los Medici. Hay un trato impecable de las telas en la parte inferir de la imagen, dando toques brillantes a la tela sedosa de colores dorados.
Los raptores se encuentras uno sobre su caballo moreno a la izquierda de la imagen, el cual se estira enormemente para coger a una de las hijas de Leucipo, y el otro caballero en el suelo encargándose especialmente de la segunda hija, éste está desequilibrándola y la hija se cae al suelo. Vemos en ambos una importante musculatura, con sus cuerpos en tensión mostrando un gran esfuerzo y una gran rudeza. También vemos en ambos claros escorzos laterales. El caballero montado a caballo tiene una armadura metálica en la cual se refleja el cuerpo desnudo da una de las hijas de Leucipo, y tiene también una capa que está azotada por el viento. Este caballero intenta raptar a esa mujer sosteniéndola con una tela roja que agarra con fuerza.
Los caballos, uno se encuentra rampante al fondo de la imagen y el de la izquierda maniobra a las ordenes de su caballero, dando con su pata izquierda delantera levantada una sensación de movimiento. Vemos a este último con una gran tensión, con una musculatura muy marcada propia del esfuerzo que genera su acción. La crines de ambos caballos se ven azotadas por el viento.
Y por último vemos al ángel tras el caballo moreno, el cual se agarra al mismo y del cual se ve un ala. Este ángel mira directamente al espectador, haciéndolo partícipe de la escena del rapto.

El paisaje que se ve es idílico, mostrando un cielo con pocas nubes y un sol en la línea del horizonte. En el suelo se ve praderas verdes con árboles al fondo con hoja verde.

Comentario de La vocación de San Mateo · Arte barroco

"La vocación de San Mateo"
Obra pictórica de óleo sobre lienzo de los primeros años del siglo XVII perteneciente al arte barroco italiano de Caravaggio. Actualmente se encuentra en la Iglesia de San Luis de los Franceses en Roma (Italia). El tema es religioso cristiano. Se narra la historia cristiana en la que Cristo le dijo a Mateo que se fuese con él, y este lo hizo.

En la obra se ve una característica central, el tenebrismo. La estancia se encuentra a oscuras y la luz entra solamente por un vano arriba a la derecha en la imagen. A partir de aquí se dejan ver entre las sombras las diferentes figuras con mayor o menor grado. Este efecto crea una tensión dramática en la composición, con cierta teatralidad.

En primer lugar diferenciamos tres escenas, la de Cristo con San Pedro, y alrededor de la mesa vemos la del señor contando el dinero con el otro caballero de edad avanzada vijilando la contabilidad y la de San Mateo con los otros dos personajes que se sorprenden de la llegada de Cristo y San Pedro.
En la escena de Cristo y San Pedro se les ve entre tinieblas y se diferencia a Cristo por su sutil alo en la cabeza el cual señala a San mateo con la mano derecha en una posición similar a la que pinto Miguel ángel en la Capilla Sixtina a Dios en "La Creación del hombre". A su vez, vemos a San Pedro en avance, éste tiene una postura dinámica que inspira que está caminando hacia San Mateo. San Pedro aparece de espaldas, lo cual de profundidad al cuadro.

En la escena de los dos contadores encontramos a uno sentado, el cual cuenta minuciosamente cada monedo, situándose su cuerpo entero en un claro escorzo lateral. Cuenta el dinero con tanto aínco que adopta una postura encojida, dando una sensación de que es una persona abariciosa y pesetera. El anciano que le acompaña está en de pie y observa atentamente cómo el otro cuenta el dinero. Su aspecto es abaro y las gafas dan a entender que está ciego de codicia. Ambos tienen un aspecto algo desaliñado, y el anciano viste con ropaje de piel, aquí el pintor trata muy bien las pieles y su efecto con la luz tenue, ya que esa escena se encuentra muy alejada de la luz y está casi en penumbra, como pasando a un segundo plano.

En la escena de San Mateo con los otros dos personajes se ve a San Mateo sorprendido, se ve a un santo adulto, barbado, con un sombrero bajo y que abre los ojos y expresa con su rostro los sorprendido que está de que Cristo le señale a él, que es el único de lo que está en la mesa que se da cuenta de lo que eso significa. Con su mano izquierda se señala a sí mismo. E en este personaje donde la luz impacta con mayor grado. A la izquierda de San Mateo se ve a un joven (el cual aparecerá en otras obras de Caravaggio dado que era un modelo que él utilizaba) sobre el cual impacta la luz y su cara mira a Cristo. Tiene un sombrero con plumas y ropa de la época en la que el cuadro se hizo, al igual que el resto de personajes que están alrededor de la mesa. De espaldas está el otro muchacho en el cual vemos un notable escorzo en sus piernas por la manera de sentarse tan anormal en su asiento. También tiene un sombrero con plumas y mira a Cristo con los ojos bien abiertos. En este personaje se pueden ver muy bien los contrastes de luz, con un rostro y pierna y brazo derechos que reciben el impacto de la luz y una espalda y pierna y brazo izquierdos en las sombras.

El último detalle a destacar es la ventana superior, la cual tiene una puertecilla abierta que da profundidad al cuadro y que corta la luz que viene de la derecha dejando su parte posterior en oscuridad..

Comentario del David de Bernini · Arte barroco

"David" - Bernini
Obra escultórica de Bernini, perteneciente al arte barroco italiano del siglo XVII. Escultura hecha en mármol a tamaño real, y situado en la Galería Borghese, en Roma (Italia)

Es una obra impresionante en la que se muestra a un David en el momento de máxima tensión, en el instante en el que lanza la honda a Goliat. Es típico de la época el mostrar justo el momento en el que transcurre el instante culmen de la acción. Nos encontramos con un David adulto con muchas fuerza y gran potencia muscular.

A diferencia del David de Miguel Ángel, éste muestra una gran torsión en el cuerpo las líneas diagonales son predominantes y la expresividad es máxima en toda la composición. El David de Miguel Ángel situaba la acción en el momento inmediatamente anterior a la acción, y el David de Donattelo el momento posterior.

Es importante resaltar algunos detalles como son los dedos de sus pies agarrotados, lo cual da más sensación de esfuerzo por parte de David. Los músculos del cuerpo están tensos sin excepción y tiene las piernas que le estabilizan, estiradas de un modo muy realista a como lo haría una persona normal. Tenemos a un David desnudo al cual solo le cubre una tela en la "entrepierna", la tela presenta un juego de pliegues realista y cuya curvatura le da aún más movimiento a la obra.
Los músculos del cuello están en una tensión impresionante, muestra de que el David está en el momento de aguantar la respiración propio del esfuerzo. En este rostro observamos que David se está mordiendo los labios y arrugando así la barbilla, aportando tensión al rostro. Tiene el entrecejo fruncido y se remarcan las arrugas de la frente y las que están alrededor a los ojos, los cuales miran con ira, visualizando a su objetivo.  El pelo también aporta movimiento, es un cabello despeinado, rizado y voluminoso. En definitiva, es un rostro deformado, para nada idealizado, sino realista y dinámico.

martes, 19 de abril de 2011

Clasificación de imágenes del barroco

"Iglesia de San Andrés del Quirinal"
Obra arquitectónica barroca italiana de principios del siglo XVII. Iglesia de Bernini, situada en Roma (Italia)



"Ayto. de Madrid"
Obra arquitectónica barroca española purista de los primeros tercios del siglo XVII. Edificio situado en Madrid (España)


"Iglesia de il Gesú"
Obra arquitectónica barroca italiana de mediados del siglo XVI, es la primera obra declarada barroca. Edificio situado en Roma (Italia)

 

"Catedral de Murcia"
Obra arquitectónica barroca española construida en el siglo XIII y perteneciente al arte gótico, aunque posteriormente se le añadieron elementos renacentistas y barrocos (la portada que se ve es barroca de mediados del siglo XVI) y neoclásicos. La Catedral se situa en la Región de Murcia (España)



"Baldaquino de la Basílica de San Pedro": Obra arquitectónica barroca italiana del primer tercio del siglo XVII. Obra de Bernini situada en Cuidad del Vaticano.
"Palacio Real de Madrid": Obra arquitectónica perteneciente al estilo rococó español del siglo XVIII y XIX. Obra de Juvara, Sachetti y Aabatini y situado en Madrid (España)
" Plaza Mayor de Salamanca": Obra arquitectónica perteneciente al barroco español del siglo XVIII. Obra de Alberto Churriguera situada en Salamanca (España)
"Palacio de San Telmo": Obra arquitectónica perteneciente al barroco español del siglo XVII. La fachada es de estilo churrigueresco y hecha por la familia Figueroa. Está situada en Sevilla (España)

domingo, 17 de abril de 2011

Ejercicio de clasificación de imágenes de la pintura barroca


1.- Niños jugando a los dados
2.- Cristo con los peregrinos de Emaús
3.- Autorretrato de Rembrandt
4.- El rapto de las hijas de Leucipo
5.- Cristo con los peregrinos de Emaús
6.- San José carpintero
7- Vista de Delft
8.- Vieja friendo huevos

viernes, 15 de abril de 2011

Comentario de la iglesia de San Andrés del quirinal · Arte barroco


"Iglesia de San Andrés del quirinal"
Obra arquitectónica barroca de principios del siglo XVII. Iglesia de Bernini, situada en Roma (Italia)

En la fachada podemos destacar dos elementos esenciales: los dos brazos laterales que se abren al espectador con la misma idea que los brazos de San Pedro del Vaticano, en el extremos de los mismo, encontramos dos accesos con arco de medio punto enmarcado y por encima un dintel que soporta dos volutas; y la fachada en sí, la cual  tiene pilastras de orden gigante corintio sobre plinto, dos en cada esquina. Encontramos un elemento curioso en esta fachada, y es un pequeño espacio sotechado convexo soportado por columnas de orden jónico y fuste liso sobre plinto. Sobre la línea de entablamento curva soportada por las columnas antes mencionadas se encuentra un gran escudo que avanza hacia el espectador que da sensación de que se va a caer. La puerta de acceso a la iglesia es adintelada y con fuste triangular. Encontramos también  un arco de medio punto con un vano en su interior encima del espacio sotechado.
Sobre todo lo descrito, se encuentra una línea de entablamento y por encima un frontón triangular.
Además, podemos observar que en el muro hay diversos contrafuertes que soportan la cúpula interior. Algunos contrafuertes tienen volutas.

La planta interior es ovalada y tiene capillas similares a las del panteón en Roma. Con una simetría clara respecto a un eje que va desde la puerta de entrada hacia la capilla principal flanqueada por dos columnas en cada esquina de orden compuesto y fuste con aristas sobre un pequeño plinto. Sobre este cuerpo, sobresale la línea de entablamento que rodea toda la estancia y un fuste curvo y curvado siguiendo la línea ovalada de la estancia, el fuste se encuentra partido en su cúspide donde encontramos una escultura. En los muros se observan esas capillas que siguen un orden simétrico a cada lado, una capilla curva adintelada en su acceso, dos lisas con arco de medio punto en su acceso y de nuevo otra curva adintelada en su acceso. De este modo se crea un dinamismo en la planta, con zonas que se adelantan y otras que se retrasan.
Sobre ésto, reposa una gran cúpula ovalada.

jueves, 14 de abril de 2011

Comentario de la Iglesia de San Carlos de las cuatro fuentes · Arte barroco

"Iglesia de San Carlos de las cuatro fuentes"
Obra arquitectónica perteneciente al arte barroco del siglo XVII. Construcción de Borromini situada en Roma.

Esta iglesia de pequeño tamaño tiene implícitos mucho detalles barrocos interesantes:
La fachada tiene una forma  irregular, combinando zonas convexas con zonas cóncavas y éstas a su vez con zonas convexas. Tenemos una fachada con dos cuerpos. El cuerpo inferior tiene columnas de orden gigante y compuesto con fuste liso, dos a cada lado de la puerta adintelada. En el intercolumnio de ambas calles tenemos a su vez dos cuerpos separados por una línea de entablamento que sigue una curva. Se observan también aquí nichos con esculturas en los cuerpos superiores y fuentes en los inferiores. Sobre el primer cuerpo tenemos una línea de entablamento curvilínea que crea un dinamismo junto al resto de la composición y un movimiento a destacar.

En el segundo cuerpo tenemos una estructura igual, aunque cambia la decoración, y las columnas de orden gigante se les añade un plinto pequeño. En la parte central, donde antes teníamos una zona cóncava, tenemos una convexa, por lo tanto, en el cuerpo superior tenemos tres zonas convexas. Aprovechando la convexidad central se sitúa un balcón y una especie de saliente del muro en forma cóncava que rompe la convexidad. En los intercolumnios encontramos un primer cuerpo inferior con nichos huecos y motivos heráldicos en el cuerpo superior.
Encontramos un óculo en forma ovalada que rompe con la normalidad de la fachada

En la planta, observamos el mismo juego irregular, la curva es el elemento base del barroco, y aquí se manifiesta. Tenemos una iglesia de planta ovalada con una cúpula de la misma forma y cupulines semicirculares en lados paralelos de la cúpula central que contrarrestan el empuje de la misma. Otros cupulines más alargados en forma ovalada contrarrestan el empuje en los otros dos lados de la cúpula central. Los cupulines tienen casetones y vanos por los que penetra la luz.

sábado, 9 de abril de 2011

Comentario de la Basílica de San Pedro del Vaticano · Arte renacentista y barroco

"Basílica de San Pedro del Vaticano"
Gran obra arquitectónica construida en varias etapas y perteneciente a varios estilos artísticos arquitectónicos (lo especifico luego) Actualmente se encuentra en la teocracia de la Ciudad del Vaticano. La obra constituye la iglesia de culto católico más grande del mundo en el país más pequeño del globo.

La basílica es inclinación renacentista, de planta de cruz latina, aunque su diseño inicial de Bramante exponía una iglesia de planta de cruz griega. Los tres elementos a destacar son su cúpula, su fachada, y los brazos de la Plaza de San Pedro.
La impresionante cúpula de 42 metros de diámetro tiene bajo sí, los restos mortales de San Pedro fue diseñada por Miguel Ángel. Encontramos una cúpula sobre un tambor. Éste, presenta secciones de columnas pareadas de orden jónico y fuste liso, sobre éstas, un entablamento individual. La columnas sobresalen del tambor creando zonas que se adelantan y otras que se retraen. En los intercolumnios vemos vanos adintelados con fuste triangular y curvo alternándose. La cúpula remarca su verticalidad con sus nervios, las cuales siguen la línea de las columnas pareadas del tambor antes mencionado. En la cima, una linterna corona el conjunto con el mismo esquema que su parte inferior y un tejadillo a una agua con un crucifijo como "guinda del pastel".

La fachada principal es profundamente clásica, y es posterior a la iglesia, fue diseñada por Maderno. Está compuesta por dos niveles. En el nivel bajo, tenemos columnas de orden gigante corintio. La fachada se adelanta en su parte central (calle 1), coronada por un frontón triangular sobre una línea de entablamento más resaltada. Encontramos aquí tres puertas, la central adintelada y más alta y ancha que las laterales con arco de medio punto. Sobre la primera puerta tenemos un balcón con arco de medio punto, de nuevo, más amplio que los dos vanos laterales en el intercolumnio. En las esquinas de este cuerpo encontramos columnas de las características antes mencionadas pero pareadas esta vez, remarcando dicho vértice. Posteriormente (calle 2) se va retrayendo la fachada y encontramos dos cuerpos que flanquean lo anterior que tienen las mismas características que la sección de la primera puerta antes mencionada. Flanqueando lo anterior (calle 3), encontramos dos intercolumnios, uno a cada extremo que tienen dos hornacinas, una inferior con frontón curvo partido en su parte inferior y otro superior simple, con frontón triangular partido en su base y con un pequeño balcón. En la parte más alejada (calle 4), vemos una sección a cada extremo de bóveda de cañón que nos recuerda a un tramo serliano en sucesión. Y justo encima un vano adintelado con frontón curvo cortado en su base.
Posterior mente vemos una amplia línea de entablamento, sobre la cual está el nivel superior con pilastras que se corresponden con la línea de las columnas de orden gigante del nivel inferior. Entre estos pilares vemos distintos vanos simples adintelados..
En su parte más superior encontramos diferentes esculturas que representan a diferentes personalidades de la cristiandad con una clara jerarquía, con Cristo en el centro portando la Cruz. Estas esculturas siguen las líneas de las columnas de orden gigante del primer nivel, excepto la de JesuCristo, que se sitúa en el centro.

La plaza de la basílica se compone de dos grandes brazos que conforman una gran galería de columnas. Obra de Bernini, que pertenece al arte barroco inicial, pretendía simbolizar que la religión católica acogía a sus fieles, pretende mostrar una cercanía y un gesto de amistad. Se trata de una plaza ovalada delimitada por un pórtico arquitravado de columnas toscanas. En el centro, tenemos un obelisco con dos fuentes a ambos lados. Los brazos comienzan en la fachada de la basílica y se van estrechando en línea recta para hacer el óvalo más grande. El suelo tiene un dibujo que nos recuerda al símbolo cristiano del crismón.
En las alas curvas de los brazos encontramos en sus extremos unas entradas con dos columnas a cada ángulo. Sobre las columnas tenemos una línea de entablamento curva, adaptándose a la forma ovalada de la plaza. Siguiendo la línea de la plaza en su diámetro más largo, tenemos dos secciones que se adelantan en la línea de entablamento, y que son entradas flanqueadas por doble columna en los ángulos.
En línea con las columnas, encontramos en la parte superior esculturas de las figuras más importantes de la cristiandad.

Comentario del Palacio de Carlos V · Arte renacentista español


"Palacio de Carlos V"
Obra arquitectónica que pertenece al arte renacentista español. Obra creada a principios del siglo XVI en medio del conjunto de la Alhambra de Granada.

Nos encontramos ante una obra n la que se intenta reforzar la imagen y el poderío de la monarquía absoluta. Prueba de ello es el simbolismo de su planta, que es un cuadrado que encierra a un patio circular.

En el muro externo nos encontramos dos pisos, en el nivel inferior vemos un profundo almohadillado con disimuladas pilastras que resaltan, también almohadilladas. Encontramos entre las pilastras dos vanos, uno inferior enrejado y adintelado y un óculo superior al anterior. Separando este nivel del superior, tenemos una línea de entablamento. En el nivel superior tenemos un muro no almohadillado, con secciones regulares de pilastras planas sobre plinto, y entre éstas, tenemos un juego de vanos adintelados con frontón triangular y sin él, alternándose alrededor del muro. Superior a los vanos antes mencionados, encontramos unos óculos abocinados, que dan sensación de profundidad.
Partiendo en dos el muro, en la fachada principal encontramos una sección donde se encuentra la entrada. Tenemos una puerta adintelada con frontón triangular y flanqueada sobre columnas pareadas sobre plinto de orden jónico. Sobre lo anterior, encontramos una línea de entablamento que da paso al segundo nivel. En este nivel superior tenemos el mismo esquema, a diferencia de que las columnas pareadas son de orden gigante y compuesto, y que en el centro encontramos un arco de medio punto, denominado tramo serliano Flanqueando este tramo serliano tenemos dos columnas del mismo orden compuesto y con fuste liso, a diferencia de todas las columnas antes mencionadas.

En el patio interior, destacar que es un patio circular con galería en toda la circunferencia. Esta galería la crean una sucesión de columnas de mármol lisas de orden dórico en el primer nivel y jónico en el segundo. En el segundo nivel las columnas siguen la línea de las del primero, y se encuentran situadas sobre plinto.
Separando ambos niveles, nos encontramos con una clásica línea de entablamento, pero curvada, respondiendo a la circunferencia del patio.